El nuevo gobierno sirio inició la eliminación de los restos del programa de armas químicas heredado del régimen de Bashar al Asad. La operación cuenta con verificación internacional y representa el primer proceso de destrucción de este tipo en una década.
DAMASCO. Siria comenzó a destruir los restos de su antiguo programa de armas químicas, desarrollado durante el régimen de Bashar al Asad, derrocado en diciembre de 2024.
El proceso representa un importante cambio en la política siria y se desarrolla con la supervisión de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y Naciones Unidas.
La representante de la ONU para Asuntos de Desarme, Izumi Nakamitsu, confirmó que la OPAQ verificó la destrucción irreversible de 42 bombas aéreas, además de otros elementos vinculados con el antiguo programa químico sirio. Se trata de la primera destrucción de este tipo verificada por el organismo internacional en Siria desde 2014.
Materiales que no habían sido declarados
El comienzo de la operación se produce después de importantes hallazgos realizados por inspectores internacionales durante mayo de 2026.
La OPAQ informó que sus especialistas encontraron municiones químicas, sustancias, equipamiento y documentación que no habían sido declarados por el anterior gobierno sirio.
Entre las municiones descubiertas había bombas del mismo tipo que, según las investigaciones de la organización, fueron utilizadas en ataques químicos registrados durante la guerra civil, entre ellos los ocurridos en Ltamenah y Khan Shaykhun en 2017.
La organización internacional sostiene que estos descubrimientos respaldaron sus anteriores conclusiones de que el régimen de Asad había ocultado información sobre la verdadera dimensión de su programa de armas químicas.
Un nuevo capítulo para Siria
Tras la caída de Bashar al Asad, las nuevas autoridades sirias comenzaron a cooperar con los organismos internacionales para localizar, identificar y eliminar los elementos que quedaron del programa.
La OPAQ destacó que Siria asumió compromisos para cumplir nuevamente con sus obligaciones bajo la Convención sobre Armas Químicas y permitió nuevas tareas de inspección y verificación.
En julio de 2026, el Consejo Ejecutivo de la OPAQ decidió restablecer los derechos y privilegios de Siria dentro de la organización, que habían sido suspendidos en 2021 debido a incumplimientos vinculados con la declaración de su arsenal químico. La decisión fue adoptada por consenso y contó con el respaldo de 67 Estados miembros.
El organismo internacional aprobó además un plan específico para verificar la destrucción de armas químicas y estableció mecanismos para supervisar instalaciones relacionadas con el antiguo programa.
También buscan determinar responsabilidades
El proceso de desarme tiene además una dimensión judicial.
Las nuevas autoridades sirias preparan investigaciones y procesos contra personas que habrían tenido participación en el programa de armas químicas durante el gobierno de Asad. Según información difundida por Reuters, 18 sospechosos, entre ellos funcionarios de alto nivel, serían llevados ante la Justicia.
La destrucción del arsenal representa así mucho más que una operación técnica. Para la nueva conducción siria constituye un intento de romper con uno de los aspectos más cuestionados del régimen anterior y, al mismo tiempo, recuperar la cooperación plena con la comunidad internacional.
La OPAQ señaló que el objetivo final es lograr la eliminación completa y verificable de todos los elementos restantes del programa de armas químicas asociado al antiguo gobierno sirio.
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