Londres rechazó el renovado reclamo de soberanía del presidente Javier Milei y volvió a respaldar el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas. La respuesta británica se produce en medio de una nueva escalada diplomática por la explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur.
LONDRES. El Reino Unido reafirmó este viernes su posición sobre las Islas Malvinas y aseguró que su compromiso con el archipiélago es “absoluto e inquebrantable”, luego de las últimas declaraciones del presidente argentino Javier Milei, quien volvió a colocar el reclamo de soberanía en el centro de la agenda política nacional.
El canciller británico, Ed Miliband, sostuvo que la posición de Londres sobre las islas “no cambia” y afirmó que las Malvinas son británicas y continuarán siéndolo porque esa es, según el Gobierno del Reino Unido, la voluntad mayoritaria de sus habitantes.
La postura fue respaldada también por el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, quien insistió en que Londres mantendrá su compromiso con la defensa y la seguridad del territorio.
La autodeterminación, eje del argumento británico
El Reino Unido fundamenta su posición principalmente en el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas.
En 2013 se realizó un referéndum en el archipiélago en el que una amplia mayoría de los votantes manifestó su voluntad de continuar como territorio británico de ultramar. Londres utiliza ese resultado como uno de los principales argumentos para rechazar la negociación de soberanía con la Argentina.
El Gobierno argentino, en cambio, sostiene que la cuestión Malvinas constituye una disputa de soberanía entre dos Estados y que, por sus características históricas, no corresponde aplicar el principio de autodeterminación de la misma manera que en otros procesos de descolonización. La Cancillería argentina recuerda que Naciones Unidas considera a Malvinas un caso especial de descolonización y reconoce la existencia de una disputa de soberanía.
La explotación petrolera vuelve a tensar la relación
El nuevo cruce diplomático se produce además en un contexto de creciente tensión por los proyectos de explotación de hidrocarburos alrededor de las islas.
El proyecto Sea Lion, impulsado por las compañías Rockhopper y Navitas, prevé avanzar hacia la explotación petrolera a gran escala. La Argentina considera que las actividades hidrocarburíferas desarrolladas unilateralmente por el Reino Unido en el área disputada vulneran sus derechos soberanos.
El Reino Unido, por su parte, sostiene que los habitantes de las islas tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales para beneficio económico propio. En una declaración oficial presentada ante la Organización de Estados Americanos en junio de 2026, Londres calificó el desarrollo de hidrocarburos como una decisión democrática de los isleños.
Milei vuelve a poner Malvinas en el centro
La respuesta británica llegó después de que Milei anunciara nuevas medidas contra empresas que participen de proyectos petroleros en las islas sin autorización argentina.
El Presidente también anticipó un endurecimiento de la legislación argentina y anunció medidas para reforzar la presencia nacional en el Atlántico Sur, incluida la expansión de infraestructura naval en Tierra del Fuego.
La situación adquirió una dimensión internacional adicional luego de recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien señaló que está revisando la posición histórica de Estados Unidos respecto de la cuestión Malvinas. Washington mantuvo tradicionalmente una posición de neutralidad sobre la soberanía desde la guerra de 1982.
Una disputa que vuelve a ganar protagonismo
A 44 años de la guerra de 1982, la cuestión Malvinas vuelve a ocupar un lugar destacado en la agenda internacional.
Mientras la Argentina reafirma sus derechos de soberanía y reclama una negociación bilateral con el Reino Unido, Londres mantiene su negativa a discutir la soberanía y sostiene que el futuro de las islas debe estar determinado por sus habitantes.
El escenario incorpora ahora nuevos factores estratégicos —la explotación de hidrocarburos, la presencia militar en el Atlántico Sur y una posible revisión de la postura estadounidense— que podrían aumentar la importancia geopolítica de las islas en los próximos años.
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