Caracas — Venezuela atraviesa una de las mayores tragedias naturales de las últimas décadas luego de que dos fuertes terremotos sacudieran el país y dejaran un saldo creciente de víctimas, miles de heridos y graves daños en infraestructura.
Los movimientos sísmicos, de magnitudes 7,2 y 7,5, se produjeron con apenas segundos de diferencia y afectaron principalmente la zona norte del país, con impacto en estados como La Guaira, Carabobo, Yaracuy y Caracas. El epicentro fue ubicado cerca de la región de Morón, generando derrumbes de edificios, cortes de servicios y escenas de desesperación entre los habitantes.
El último balance oficial difundido elevó la cifra a 235 personas fallecidas y más de 4.300 heridos, mientras continúan las tareas de búsqueda entre los escombros. Las autoridades informaron además que hay familias damnificadas y numerosos edificios afectados, especialmente en las zonas costeras.
La zona de La Guaira es una de las más golpeadas, con estructuras colapsadas y daños importantes en instalaciones públicas y privadas. En Caracas también se registraron derrumbes y evacuaciones preventivas en distintos sectores.
El gobierno venezolano declaró el estado de emergencia y desplegó equipos de rescate, seguridad y asistencia médica, mientras organismos internacionales comenzaron a coordinar el envío de ayuda humanitaria.
Los equipos de emergencia continúan trabajando contra reloj para localizar sobrevivientes y asistir a las personas afectadas, mientras nuevas réplicas mantienen en alerta a la población.
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