Resumen Medio Oriente, 10 de abril de 2026.
El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, aclaró que la navegación segura por el estrecho dependerá exclusivamente de la coordinación con las Fuerzas Armadas iraníes y del respeto a los compromisos de cese de hostilidades.
La Fuerza Naval del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán informó este viernes 10 de abril que el estrecho de Ormuz entró en una nueva etapa operativa tras la agresión militar de Estados Unidos e Israel.
El anuncio se produce tras cumplirse los primeros días de un alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán, período que el Gobierno iraní define como una fase de gestión estratégica reforzada sobre esta vía marítima clave.
En paralelo, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, aclaró que la navegación segura por el estrecho dependerá exclusivamente de la coordinación con las Fuerzas Armadas iraníes y del respeto a los compromisos de cese de hostilidades.
Durante un diálogo diplomático con la República de Corea, Araghchi subrayó que la tregua actual es la base para una solución definitiva al conflicto, pero advirtió que el tránsito por esta ruta, por donde circula el 20 por ciento del crudo y gas mundial está sujeto al acatamiento de las limitaciones técnicas impuestas por Teherán.
El Gobierno iraní enfatizó que el cierre temporal de la vía fue una respuesta directa a la agresión de la Administración de Washington y sus aliados. Esta nueva fase de gestión reafirma la soberanía de Irán sobre sus aguas territoriales y su papel como garante de la seguridad regional.
Mientras se mantiene el silencio de los enfrentamientos militares, Irán destaca que su capacidad de maniobra en el estrecho es un mensaje claro de resistencia ante las presiones externas. La apertura controlada de la ruta forma parte de la propuesta de paz de diez puntos, que exigen como condición primaria, el fin permanente de la guerra y la implementación de garantías formales de no agresión mutua.
El plan contempla el cese de toda operación militar contra la nación persa y sus aliados regionales, sumado a una paralización de maniobras bélicas en Oriente Medio y el levantamiento total de las sanciones económicas que asfixian al país.
En el ámbito estratégico y comercial, la Administración de Teherán ofrece la reapertura del estrecho de Ormuz bajo un protocolo de paso seguro coordinado internacionalmente, el cual incluiría la aplicación de una tasa de tránsito de 2 millones de dólares por buque, cuyos ingresos serían compartidos con el Sultanato de Omán.
El proyecto de paz demanda la creación de fondos destinados a indemnizaciones y a la reconstrucción de la infraestructura nacional devastada durante los 40 días de agresión de la coalición estadounidense-israelí además que los atacantes reconozcan los derechos legítimos del pueblo iraní sobre sus recursos estratégicos y su seguridad nacional.
Por su parte, el parlamentario iraní Ahmad Naderi advirtió que la República Islámica no participará en ninguna mesa de negociaciones si no se garantiza un alto el fuego efectivo que incluya al Líbano.
En declaraciones exclusivas a medios locales, el funcionario denunció que la Administración de Washington y el régimen israelí incumplieron ya tres cláusulas del acuerdo preliminar, lo que arroja incertidumbre sobre el futuro de las conversaciones.
Naderi fue enfático al señalar que mientras Benjamin Netanyahu continúe las masacres en territorio libanés y las violaciones a la soberanía de sus aliados, Irán mantendrá suspendida cualquier decisión sobre la formación de una delegación negociadora.
El legislador reveló que las fuerzas armadas iraníes tenían previsto lanzar una ofensiva de misiles contra objetivos israelíes en respuesta a los ataques contra Líbano, pero la intervención diplomática de Pakistán motivó un aplazamiento para otorgar una oportunidad al diálogo.
No obstante, subrayó que Líbano y Hezbolá son inseparables para la política exterior de Teherán, y que cualquier agresión contra ellos recibirá una respuesta contundente
Por su parte, el Gobierno iraní ratificó que cualquier eventual negociación deberá basarse estrictamente en la propuesta de diez puntos previamente aceptada por la parte estadounidense, sin abandonar bajo ninguna circunstancia a sus aliados.
En materia de seguridad regional, Naderi anunció la implementación de un nuevo marco jurídico y de seguridad para el estrecho de Ormuz, afirmando que la situación en esta vía estratégica no volverá a ser como antes.
La comunidad internacional fue notificada de que el control de este paso fundamental estará bajo supervisión iraní, contando con la colaboración de países como Omán para organizar el proceso de tránsito.
Con esta medida, la nación persa consolida una estructura de seguridad soberana que busca blindar la región frente a las constantes provocaciones de las potencias occidentales y sus aliados en el área.
Fuente: Telesur

