Por la Opinión Austral: La provincia conmemora este 14 de marzo el Día del Bailarín Folclórico Santacruceño, una fecha instituida por ley en homenaje al recordado profesor Fabián Casimiro López. Su escuela, hoy conocida como El Fortín de López, se prepara además para cumplir en agosto 40 años de historia formando bailarines y profesores. La celebración incluye un homenaje abierto a toda la comunidad en Pico Truncado, donde el legado del maestro sigue vivo en su familia, en sus alumnos y en cada escenario del norte santacruceño.
En Santa Cruz, el calendario cultural tiene una jornada que pertenece por completo a la danza. Cada 14 de marzo se celebra el Día del Bailarín Folclórico Santacruceño, una fecha instituida por la Ley Provincial Nº 3025 en homenaje al profesor de danzas Fabián Casimiro López, uno de los grandes referentes del folclore patagónico y formador de generaciones de bailarines en el norte de la provincia.
La conmemoración invita cada año a reconocer a quienes sostienen viva la tradición de las danzas argentinas en academias, festivales y escenarios de toda la región. Pero también es una oportunidad para mirar hacia atrás y comprender el impacto que dejó la tarea de un maestro que dedicó su vida a enseñar y a multiplicar el amor por el folclore.

Ese legado tiene un lugar concreto en la historia cultural de Santa Cruz. En agosto de este año se cumplirán cuarenta años de la creación del instituto de danzas que fundó López y que hoy es conocido como El Fortín de López, una escuela que con el paso del tiempo se transformó en uno de los semilleros más importantes de bailarines y profesores de la Patagonia.
Con los años su familia se trasladó a Pico Truncado, ciudad donde desarrolló gran parte de su trayectoria artística y cultural. Desde allí impulsó distintos proyectos vinculados a la enseñanza de las danzas tradicionales, convencido de que el folclore debía transmitirse con disciplina, conocimiento y profundo respeto por la cultura popular.
En ese camino nació el instituto de danzas que décadas más tarde se consolidaría como una referencia para el folclore santacruceño. La escuela adoptó el nombre El Fortín en el año 2004, y luego de la muerte del profesor, ocurrida en 2008, su esposa decidió agregar su apellido para mantener viva su memoria. Desde 2009 la institución se llama El Fortín de López.
La profesora Carmen Saldivia, compañera de vida y de escenario del maestro durante más de dos décadas, recordó el origen de ese cambio en diálogo con La Opinión Austral.
Saldivia compartió con López una vida marcada por la danza y la enseñanza. “Con Fabián estuvimos juntos 26 años. Él falleció a los 41 años”, recordó al hablar del maestro que marcó la vida cultural de la región.
Con el paso del tiempo, el instituto se convirtió en un verdadero semillero de artistas. Durante décadas cientos de alumnos pasaron por sus aulas y muchos de ellos se transformaron luego en profesores de danzas folklóricas que hoy enseñan en academias, escuelas municipales y ballets de distintas localidades de Santa Cruz.

Ese efecto multiplicador se percibe especialmente en el norte de la provincia. Pico Truncado, Las Heras, Caleta Olivia y otras ciudades de la región cuentan hoy con docentes y bailarines que iniciaron su camino en el espacio creado por López. Allí aprendieron no sólo los pasos del folclore argentino sino también una forma de vivir la danza como identidad cultural.
La escuela incorporó además una estructura de formación sistemática que permitió a muchos alumnos rendir exámenes y obtener títulos vinculados a conservatorios de danza, entre ellos el Conservatorio Fracassi, uno de los sistemas de enseñanza más difundidos del país.
El trabajo pedagógico desarrollado durante décadas explica por qué la figura de López sigue siendo recordada con respeto y afecto en todo el ámbito folklórico santacruceño. Su tarea no quedó limitada a un escenario o a una generación. Se multiplicó en cada alumno que continuó enseñando y en cada academia que nació a partir de aquella primera experiencia.
Hoy la institución continúa su actividad bajo la conducción de Carmen Saldivia junto a su hija, Gabriela Nerea López, también profesora de danzas, quienes mantienen viva la escuela que el maestro ayudó a construir.
La Opinión Austral

