La comunidad educativa reclama definiciones mientras el edificio permanece sin terminar y expuesto al deterioro.
En Pico Truncado, el gimnasio de la Escuela Provincial N° 52 Domingo Miguel Giménez Faraldo se transformó con el paso de los años en un ejemplo de las dificultades que atraviesa la infraestructura educativa en la provincia. Lo que originalmente fue presentado como una obra destinada a mejorar las condiciones para la educación física y las actividades escolares, hoy permanece inconcluso y genera preocupación entre docentes, padres y vecinos.
Una obra esperada que nunca se terminó
El gimnasio comenzó a construirse con el objetivo de brindar a los estudiantes un espacio cerrado para la práctica deportiva y el desarrollo de actividades institucionales. En una ciudad patagónica como Pico Truncado, donde el clima suele dificultar las clases al aire libre durante buena parte del año, contar con este tipo de infraestructura resulta clave para la vida escolar.
Sin embargo, a pesar del paso del tiempo y de distintos anuncios oficiales, el edificio no logró completarse. La obra quedó paralizada en diferentes etapas, lo que generó incertidumbre dentro de la comunidad educativa y cuestionamientos sobre la planificación y el seguimiento de los proyectos públicos.
Deterioro, vandalismo y falta de respuestas
Mientras el gimnasio permanece sin finalizar, el paso del tiempo comenzó a afectar la estructura. Vecinos del sector y miembros de la comunidad educativa han advertido sobre el deterioro progresivo del lugar.
La falta de custodia y mantenimiento también derivó en episodios de vandalismo que agravaron la situación. En distintos momentos se registraron daños en el predio, lo que alimentó el malestar de padres y docentes que observan cómo una obra pensada para los estudiantes se transforma lentamente en un espacio abandonado.
Reclamos de la comunidad educativa
Desde hace tiempo, la comunidad educativa de la escuela reclama definiciones concretas sobre el futuro del gimnasio. El pedido no se limita únicamente a la finalización de la obra, sino también a la necesidad de que se garantice el mantenimiento y el uso efectivo del espacio una vez terminado.
Docentes sostienen que la falta de un gimnasio adecuado limita el desarrollo pleno de las clases de educación física y de actividades escolares que requieren un espacio cubierto.
Padres y vecinos, por su parte, cuestionan que una obra financiada con recursos públicos permanezca inconclusa durante años, sin un cronograma claro de finalización.
Una deuda pendiente con la educación
El caso del gimnasio de la Escuela 52 refleja un problema más amplio vinculado a la infraestructura educativa en la provincia de Santa Cruz, donde varias obras han sufrido demoras, paralizaciones o modificaciones en su ejecución.
Mientras tanto, cientos de estudiantes continúan asistiendo a clases sin poder utilizar un espacio que fue pensado para mejorar su formación deportiva y social.
Para muchos vecinos de Pico Truncado, la finalización del gimnasio ya no es solo una cuestión de infraestructura: se ha convertido en una deuda pendiente con la educación pública y con las generaciones de alumnos que esperan ver concretada una obra anunciada hace años.
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