Los precios de los combustibles volvieron a registrar fuertes aumentos en la Argentina durante los últimos días de marzo, con subas que rondan el 5% semanal y que consolidan una tendencia alcista sostenida desde comienzos de año.
Según relevamientos en estaciones de servicio, el litro de nafta súper ya supera los $2.000 en la Ciudad de Buenos Aires, con valores que alcanzan los $2.099 en algunas petroleras. ()
El incremento no es aislado: en el último mes, los combustibles acumulan subas superiores al 20%, impulsadas principalmente por el encarecimiento internacional del petróleo en el marco del conflicto en Medio Oriente. ()
Durante la última semana de marzo, el ajuste promedio fue cercano al 4,95% entre las principales compañías del mercado, con aumentos que en algunos casos superaron los $100 por litro. ()
El impacto también se extiende a las versiones premium y al gasoil, que registraron incrementos incluso mayores, profundizando la presión sobre los costos de transporte y producción.
Desde el Gobierno nacional implementaron medidas para intentar contener la suba, como la postergación de impuestos a los combustibles y la flexibilización en el uso de biocombustibles en las mezclas. Sin embargo, el traslado de los precios internacionales al mercado local continúa siendo el principal factor detrás de los ajustes. ()
Especialistas advierten que cada aumento en los combustibles tiene un efecto directo en la inflación. De hecho, se estima que una suba del 10% en naftas puede agregar cerca de 0,4 puntos porcentuales al índice mensual de precios. ()
En este contexto, el encarecimiento del combustible se suma a otras subas en tarifas y servicios, configurando un escenario de presión sobre el bolsillo de los consumidores y sobre la evolución de la inflación en los próximos meses.
Mientras tanto, el mercado sigue atento a la evolución del precio internacional del crudo, clave para determinar si la tendencia alcista se mantiene o encuentra un freno en el corto plazo.
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