1185 santacruceños nos anotamos para hablar en la Audiencia Publica que pretende modificar la Ley de Glaciares pero quieren hacernos hablar por video.
Más de 100.000 personas se anotaron para participar. ¿Y qué hacen?
A miles les dicen que no van a poder hablar y que manden un video o un texto.
Eso no es participación.
Dejo a disposición de la comunidad el texto de lo que hoy pretendía exponer.
Señores Diputados:
Vengo a esta audiencia pública desde Caleta Olivia, en la provincia de Santa Cruz, un lugar donde sabemos muy bien lo que significa vivir en un territorio rico en recursos naturales y, al mismo tiempo, atravesar problemas estructurales como la falta de agua.
Por eso, cuando hablamos de la Ley de Glaciares, no estamos hablando de algo lejano que ocurre solamente en la alta cordillera. Estamos hablando de la defensa de las principales reservas estratégicas de agua dulce que tiene nuestro país.
En Caleta Olivia vivimos desde hace años una crisis hídrica permanente: cortes de agua, redes deterioradas y una población que muchas veces pasa días esperando que vuelva un servicio esencial. En ese contexto, resulta imposible no preguntarse qué modelo de desarrollo estamos sosteniendo cuando, al mismo tiempo, enormes proyectos extractivos utilizan cantidades gigantescas de agua en territorios donde ese recurso es cada vez más escaso.
En Santa Cruz conocemos de cerca el peso de la actividad minera. Desde hace 30 años Proyectos como Cerro Vanguardia en Puereto San Julián o San José–Huevos Verdes en Perito Moreno forman parte de una matriz económica que ha sido presentada durante años como sinónimo de progreso. Sin embargo, muchas comunidades siguen enfrentando precariedad, dependencia económica y enormes interrogantes ambientales.
Falta desarrollo de infraestructura básica en los pueblos mineros, salud y educación detonadas, salarios provinciales y municipales debajo de la línea de pobreza, y una de las tasas de desocupación mas altas del país. En ese espejo deben mirarse provincias como Chubut, Mendoza o Jujuy.
Desde una perspectiva social y ambiental, la Ley de Glaciares representa una herramienta mínima de protección frente a un modelo extractivo que presiona constantemente para avanzar sobre territorios sensibles. Los glaciares y el ambiente periglacial son reservas de agua que alimentan cuencas enteras. Tocarlos o degradarlos significa comprometer el futuro de millones de personas.
Desde Caleta Olivia venimos a decir algo sencillo: en una provincia donde el agua ya es un problema cotidiano, proteger los glaciares no es una consigna abstracta. Es una necesidad urgente.
Porque sin agua no hay desarrollo posible.
Y porque el agua vale más que cualquier mineral que se pueda exportar.
Muchas gracias.

