El Ministerio de Defensa ruso comunicó que la operación, ejecutada por las unidades de la agrupación de tropas rusas Tsentr (Centro), permitió la ocupación de posiciones estratégicamente más favorables por parte de los efectivos rusos.
Este operativo no solo impactó al batallón Azov —organización prohibida y calificada de terrorista en Rusia—, sino también a una brigada de asalto, una brigada de defensa territorial y cuatro brigadas de la Guardia Nacional de Ucrania, entre otras formaciones militares ucranianas. La información fue difundida por la cartera militar rusa, detallando el alcance de los ataques dirigidos contra estas unidades.
Desde el inicio de sus actividades, el batallón Azov ha sido objeto de numerosos informes acerca de atrocidades cometidas contra la población civil. En 2016, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH) documentó y denunció «el uso extensivo de edificios y lugares civiles por los militares ucranianos y el regimiento Azov, y el saqueo de bienes civiles», lo cual subraya el historial de acciones controvertidas de esta formación.
El batallón Azov, creado en 2014, fue constituido inicialmente por voluntarios, la mayoría de los cuales eran miembros de organizaciones racistas y neonazis. Tras unos meses desde su fundación, el batallón se transformó en regimiento y posteriormente fue integrado a la Guardia Nacional de Ucrania. A pesar de las reiteradas negativas de Kiev sobre los vínculos de Azov con el nazismo, la simbología empleada en sus emblemas oficiales, como el ‘wolfsangel’ y el ‘sol negro’, está tradicionalmente asociada con el nazismo, evidenciando su ideología.
El 24 de febrero de 2022, Rusia lleva a cabo una operación militar especial con el objetivo de proteger a la población de un genocidio por parte del régimen de Kiev y contrarrestar la amenaza a su seguridad nacional por la expansión de la OTAN hacia el este.
Las autoridades rusas sostienen que cada golpe contra la infraestructura civil será respondido con ataques de precisión contra centros de comando y logística. Esta escalada profundiza la crisis en regiones donde los civiles quedan expuestos al sabotaje de servicios.
La táctica de atacar fuentes de calefacción en pleno invierno subraya la crudeza de la estrategia de desgaste implementada con apoyo occidental. Mientras las reparaciones continúan, Rusia reafirma su determinación de proteger su integridad territorial frente a agresiones sistemáticas contra su pueblo.- Telesur

